Venezuela, 17 de Octubre de 2017

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La maestra decía que Zue no era normal, que se quedaba mirando al techo mientras movía sus dedos rápidamente. Ella se encariñó con Zue, y él pasó de nivel con mucho ánimo de permanecer en el preescolar, lo cual agradecimos infinitamente. Lo más interesante, es que en el aula adonde Zue irá a estudiar en su próximo nivel, la nueva maestra está como conectada a él. Mi primer sol, siente algo muy especial por ella. Del salón adonde transcurrió su anterior etapa, él se escapaba al otro salón sólo para ir a abrazar a Ruth, quien será su nueva profesora. Recordé cómo solía enamorarme platónicamente de las maestras, hasta que fue arruinado el extraño idilio. Un día, la Sra. Mery, algo subidita de peso por cierto, aplanó mi mano de un sólo reglazo, y retorció la camiseta en mi brazo con todo y piel. Y aún así, siempre me detengo en el auto frente a esa escuela imaginaria; prendo un cigarro y suelo mirar con nostalgia y cierta alegría, ese ya abandonado edificio gris donde existía aquel plantel.

Esa escuela ahora inexistente, era el sitio donde tan feliz cumplía, casi todos mis precoces sueños infantiles, los mejores castigos por "mala conducta", y las golpizas y buenos puñetazos con los que retaba a otros niños. Ahí jugué fútbol y fue allí, donde obtuve medallas y variadas tareas de planas con dibujos. En el preescolar, lo que más recuerdo, fue la pintura en círculo derramada en mi hoja de artista, la música clásica sonando al fondo, y esa estúpida cara con la que veía tan solemne al bello ruiseñor de maestra que tenía en frente. Ya ni siquiera recuerdo su nombre, sólo el rostro. Y volviendo al presente, lo cierto es que Zue en su preescolar, ha avanzado impresionantemente en su contacto con los demás, con la otredad de niños que le observan, que intentan jugar con él, que le cuidan e interactúan a su modo. Pacífico, Zue cada vez se alegra más de ir a su kindergarden, se deja colocar muy feliz sus zapatos y al brillar sus ojos, sale disparado a la escuelita con la mejor niñera que podíamos haber tenido. Para llegar al preescolar, no más hay que voltear la esquina, y aún estando tan cerca, prácticamente nunca nos han llamado preocupados por alguna crisis de Zue o algo así.

Si bien, el nivel cognoscitivo de Zue, no es como el de otros niños, él es muy feliz. A veces, lo siento más feliz que otros niños, a quienes se les niega el afecto, la libertad del juego, o quienes sufren maltratos. La sociedad voraz de competencia en la que vivimos es muy exigente con las nuevas generaciones, e incluso con los niños, hasta el punto de comenzar a crearles stress prematuro, angustias y un disfrazado porcentaje de posible alienación.

Vivimos en un mundo donde la gente se preocupa mucho por el nivel de inteligencia, la razón, el competir", el tener "éxito", el estar "por encima de los otros". Cuando pienso en ello, recuerdo esa frase de Neill Sutherland:

    "El niño moldeado, condicionado, disciplinado, reprimido, el niño y el hombre sin libertad, cuyo nombre es legión vive en todos los rincones del mundo… Se sienta aburrido en una pupitre de una escuela aburrida, y después se sienta en un escritorio aún más aburrido en una oficina o en un banco de una fábrica. Es dócil, inclinado a obedecer a la autoridad, temeroso de la crítica y casi fanático en su deseo de ser normal, convencional y correcto. Acepta todo lo que le han enseñado casi sin hacer una pregunta; y transmite todos sus complejos, temores y frustraciones a sus hijos".
El mundo normal de nuestra moderna civilización, vive entre la guerra y la premonición, entre el holocausto nuclear y la pobreza, entre la angustia por tenerlo todo -extinguiendo consigo a las especies- y el no tenerlo. Nuestro planeta vive entre la duda por volver a amanecer de nuevo en un mundo autodestructivo, o entre nubladas incógnitas por buscar el sentido perdido de la existencia. Veo el rostro de Ronni, mi amiguito Down, y suelo percibir su belleza interior y su inmensa humanidad. Busco entonces, absorber sus cualidades y sin querer, pienso al respecto:

¿De cuál retroceso hablamos, de cuál retraso, de cuál anormalidad, la de una pequeña parte de un misterioso y pequeño cerebro, o la de un mundo que involuciona permanentemente, mientras sus líderes mundiales más inteligentes, esperan el momento para invadir algún país, producir más miseria, lanzar un nuevo misil, o intentar acaso destrozar el universo?


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